insignias de la hermandad
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Horquilleros de la Hermandad

Puede decirse que la historia del Cuerpo de Horquilleros de la Virgen de las Angustias es en gran medida la historia de la propia Hermandad, pues siempre tuvo en ella un lugar de honor e incluso la sostuvo casi en solitario en determinadas épocas.

Ser Horquillero es tal vez el privilegio mayor que tienen los varones que pertenecen a la Hermandad. Nada menos que portar en los hombros el trono de nuestra Madre y Patrona. Un honor que nos estimula, pero a la vez nos exige y compromete, pues es mucho lo que aportamos y podemos aportar a nuestra querida Hermandad.

Es evidente que la primera cualidad del horquillero es la devoción a la Virgen María. Así ha sido de generación en generación, desde la creación del Cuerpo de Caballeros Horquilleros en 1678, en número de doce presididos por su decano. Y aún antes debieron existir, desde el mismo momento en que la Virgen de las Angustias comenzó a recorrer las calles de nuestra ciudad, una veces en estación de penitencias, otras en rogativa por las necesidades colectivas, siempre en procesión de gloria. Hoy, rebasando ampliamente el millar, conservamos el mismo espíritu que los iluminó.

Sólo un requisito basta, cumpliendo claro está las disposiciones de la Iglesia, para ser Horquillero de Nuestra Señora de las Angustias: querer serlo. Si así lo sientes, no dudes en venir. Piensa que a todos nos trajo Ella.

Ojalá nuestra Madre, la Virgen María, se sienta orgullosa de sus Horquilleros, porque la portan en procesión y porque la llevan constantemente en el corazón y en la boca, siguiendo su inigualable ejemplo de fiel discípula de Jesús.

imagen de la virgen
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